Tras sus días en Argelia, el Papa León XIV inició el miércoles 15 de abril la segunda etapa de su gira por África en Camerún, dentro de un viaje apostólico que se extenderá hasta el 23 de abril por Angola y Guinea Ecuatorial.
El Papa aterrizó en el aeropuerto internacional de Yaundé, donde fue recibido con cantos y bailes tradicionales. Se reunió con el presidente camerunés Paul Biya, y después se dirigió al Palacio de Congresos para dar su primer discurso ante las autoridades y el cuerpo diplomático.
En su discurso exigió romper las «cadenas de la corrupción» en el país rico en minerales, y aleccionó a Biya sobre el ejercicio legítimo de la autoridad.
Más tarde visitó el orfanato Ngul Zamba, gestionado por la Congregación de las Hijas de María, donde viven niños y jóvenes de entre 18 meses y 20 años, finalizando su jornada con una reunión privada con los obispos del país.
Llamado de paz en el conflico anglófono de Bamenda
El Papa viajó a Bamenda, ciudad en el oeste de Camerún, para predicar un mensaje de paz en el epicentro de un conflicto separatista que grupos humanitarios han calificado como una de las crisis más desatendidas del mundo. Momento después presidió un encuentro por la paz con un jefe tradicional mankon, un moderador presbiteriano, un imán y una monja católica.
El conflicto en las dos regiones anglófonas tiene su origen en la historia colonial y ha matado a más de 6.000 personas y desplazado a más de 600.000. En vísperas de la llegada de León XIV, combatientes separatistas anunciaron una pausa de tres días en los enfrentamientos.
El viernes 17 celebrará una misa en Douala, capital económica de Camerún, donde se prevé que asistan más de 600.000 personas. El pontífice visitó también el hospital católico Saint Paul.
El Papa se despedirá de Camerún el sábado 18 de abril celebrando una misa en el aeropuerto de Yaundé-Ville, tras la cual partirá rumbo a Angola.
León XIV es el tercer pontífice en visitar Camerún, después de Juan Pablo II y Benedicto XVI. El mensaje central del viaje ha sido la paz, la reconciliación y la esperanza, especialmente frente a la crisis en las regiones anglófonas del país.

