Ibrahim Supe, conocido anteriormente como Leoncio Supe, tuvo su primer contacto con el islam a los 14 años. Natural Basuala Misión, un pueblo del Distrito de Baney, Supe tiene sus orígenes en una familia cristiana católica. Sin embargo, su interés por la religión musulmana nació tras observar la forma de vida de los hausas, quienes destacaban por su comportamiento ético y su buena convivencia..
Desde su adolescencia, Ibrahim se sintió atraído por los valores de verdad y honestidad que promovían sus vecinos musulmanes. A diferencia de otros, los hausas se comportaban con una integridad que le parecía excepcional. «Me llamó muchísimo la atención la forma en la que se comportaban y cómo eran incapaces de mentir», recuerda.

Motivado por su curiosidad, Ibrahim comenzó a investigar sobre el islam y se hizo amigo de un senegalés que le enseñó los fundamentos de esta fe. A través de esta amistad, pudo entender mejor el mensaje del islam y la razón detrás de sus prácticas sociales.
Ibrahim enfatiza que el islam no prohíbe las prácticas tradicionales. «El islam es una religión comunitaria, por eso abracé la conversión, porque descubrí que su mensaje no me apartaba de mi esencia tradicional», afirma. Contrario a la percepción común de violencia asociada al islam, Supe sostiene que esta idea proviene de la desinformación.
El islam, según Ibrahim, es una religión que simboliza la paz. “La palabra islam proviene del árabe y significa paz. En todas las culturas del mundo se predica como un valor social y espiritual», explica. Además, aclara que en el Corán no hay prohibiciones que limiten la práctica de ritos culturales, siempre que estos no sean en honor a dioses falsos.
Ibrahim Supe invita a la reflexión sobre la importancia de comprender las diversas manifestaciones religiosas en un mundo interconectado. En un contexto donde la desinformación y los prejuicios influyen en la percepción de las religiones, destaca la necesidad de fomentar el diálogo y la empatía entre diferentes creencias.
FUENTE: AHORAEG

