En sus reflexiones también ha destacado que es necesario que los bautizados se sientan implicados en la obra de evangelización, que se conviertan en apóstoles de la caridad y en testigos de una nueva humanidad.
Este miércoles una vez llegado al aeropuerto de Mongomeyen, el Papa León XIV se ha dirigido a la Basílica de Mongomo donde ha celebrado una misa, y durante su homilía destacan varias reflexiones, mientras la misa se sentía como si lo estuviera haciendo un obispo ecuatoguineano.
En sus reflexión ha señalado que “se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial”y ha añadido que es necesario, que todos los bautizados se sientan implicados en la obra de evangelización, que se conviertan en apóstoles de la caridad y en testigos de una nueva humanidad. Se trata de participar, con la luz y la fuerza del Evangelio, en el desarrollo integral de esta tierra, en su renovación, en su transformación. “Son muchas las riquezas naturales que el Creador les ha dado; los exhorto a cooperar para que puedan ser una bendición para todos”, matizó.
En este año hacen 170 años de evangelización en Guinea Ecuatorial y el Santo padre ha hecho suyas las palabras de Juan Pablo VI, “Vosotros africanos, ya sois misioneros para vosotros mismos. La Iglesia de Cristo está verdaderamente arraigada en esta tierra bendita”. Desde esta perspectiva, los africanos en general y ecuatoguineana en particular están llamados a continuar hoy el camino trazado por los misioneros, los pastores y los laicos que los han precedido.
A todos y a cada uno se les pide un compromiso personal que abarque la vida por completo, para que la fe, celebrada de manera tan festiva en sus comunidades y en sus liturgias, alimente sus actividades caritativas y la responsabilidad hacia el prójimo, para la promoción del bien de todos.
“Así, hermanos y hermanas, aunque las situaciones personales, familiares y sociales que vivimos no siempre sean favorables, podemos confiar en la obra del Señor, que hace brotar la buena semilla de su Reino por caminos que desconocemos, aun cuando parece que todo a nuestro alrededor es estéril, e incluso en los momentos de oscuridad. Con esta confianza, arraigada más en la fuerza de su amor que en nuestros méritos, estamos llamados a permanecer fieles al Evangelio, a anunciarlo, a vivirlo en plenitud y a dar testimonio de él con alegría. Dios no nos privará de los signos de su presencia y, una vez más, como nos dijo Jesús en el Evangelio que acabamos de escuchar, será para nosotros «el pan de vida» que saciará nuestra hambre”, ha dicho textualmente.
Durante la misa el santo padre ha estado acompañado por los representantes de la Iglesia católica del país encabezados por el Arzobispo Juan Nsue Edjang y miembros de la conferencia episcopal de Guinea Ecuatorial.
El vicario de Cristo ha hecho cuestiones como, ¿Cuál es el hambre que sentimos? ¿De qué tiene hambre hoy este país?. “El lema de mi visita es «Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza», y quizá precisamente este sea hoy el hambre mayor: hay hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad. Y no se trata de un futuro desconocido, que debamos esperar de forma pasiva, sino de un porvenir que precisamente nosotros, con la gracia de Dios, estamos llamados a construir. El futuro de Guinea pasa por las decisiones que ustedes toman; está confiado a su sentido de la responsabilidad y al compromiso compartido de custodiar la vida y la dignidad de cada persona”, añadió.

