Yolanda Ngua Obono nos cuenta cómo Dios la liberó del pecado de la fornicación, con todos los detalles.
Bendiciones a todos los que lean éste testimonio, hermanos, Dios es bueno en todos los momentos, pero Dios viene hacer más bueno cuando nosotros aportamos de nuestra parte. Así como leas este testimonio que el señor te bendiga.
Me acuerdo en el año 2013 acababa de aceptar a Cristo, pero año tras año seguía viviendo la misma vida estando yo en la iglesia. Me acuerdo que no tenía un sólo novio, tenía muchos novios y todos me eran con derecho (osea manteníamos relaciones sexuales), pasé años camuflandome en la iglesia, en los cultos yo era otra persona, pero después de cada misa, una vez que llegaba en casa me sacaba las ropas dignas para el culto y me ponía las ropas que me dejaban todo el cuerpo en la vista de todos.
Hermanos, yo atravesaba esa situación camuflladora pensando que estaba engañando al pastor o a los hermanos de la iglesia, llegué en los estremos donde en cada iglesia que me invitaban encontraba que el tema a tratar era el de la fornicación, cuando abría la biblia el señor me hablaba de la fornicación, en mi propia iglesia donde congrego el señor ya me azotaba con lo mismo.
Me uní al grupo de la evangelización, de nuestra iglesia, me acuerdo que en un sábado fuimos a evangelizar en el hospital regional de Malabo, donde después de que mi hermana compartió la palabra con los enfermos, fue algo lindo, maravilloso, a mí me tocaba orar con los enfermos, y me acuerdo que uno de ellos me miró y me dijo: «¿mi hermana, en el nombre del Dios maravilloso que acaba de hablarnos tu compañera, TÚ NO ERES FORNICADORA?». Hermanos, yo me quedé fría, porque era mi realidad, era la vida que yo llevaba no tuve fuerzas para abrir la boca y clamar el precioso nombre de Jesús, vino mi hermana e hizo una oración para ellos, yo salí de allí muy avergonzada y muy mal.
Después de todo llegué a casa , en la mañana siguiente era mi día de pago de la casa, cogí mi móvil para llamar a los numerosos amantes que tenía en aquel entonces, para mi sorpresa ningún número al que llamaba pasaba, sentí que algo no encajaba , esa noche fue la primera noche que me acuerdo que hice una oración sincera.
Me arrodillé y le dije al señor ( padre si ésta es tu forma de cambiarme, provee dinero para pagar mi casa).Mis amados en el señor, la misma semana me llamó mi padre para regalarme una casa de 3 habitaciones, me hice con la casa y ya no tenía la necesidad de llamar a nadie para pagarme la casa, sentí que el señor había obrado, me sentí diferente desde entonces, y me dí cuenta que él me había cambiado.
Desde aquel año empezé a sentirme libre de la fornicación, obra del todo poderoso. Declaro que cualquiera persona que lea ese testimonio que el espíritu Santo le localice en el nombre de Jesús. Amén


Bendiciones; esa actitud de confesar lo que no es habitual en nosotros los Cristianos de la actualidad hacer, confesar lo que no todos pueden ver en nosotros, será de mucha bendición y de impulso para no esconder nada, sed sincero ante los ojos De Dios y de los hombres… Dios me la bendiga 🙌🏾🙏🏾🫂